ME DIRIJO A VOSOTROS
Tendréis que mencionar los dones del Espíritu, si queréis explicar las fuerzas inusuales que se manifiestan de acuerdo con la voluntad divina, que también son reconocidos por cada uno que tiene una orientación hacia lo espiritual. Pues Yo Mismo he prometido estos dones a quienes se esfuerzan por obtenerlos y cumplen con todos los requisitos que he exigido para la obra de Mi Espíritu. Mi Espíritu se manifiesta de muchas maneras, siempre según la madurez del alma y la tarea que se le ha encomendado al ser humano que recibe el don del Espíritu.
Hay muchos dones diversos … pero siempre es una capacidad inusual de la que el ser humano está capacitado … una capacidad que no podría realizar como un simple ser humano. Para ello debe contar con Mi apoyo, debe adquirir Mi poder, y este poder obra en su interior y le otorga el don de la sanación, o el don de la profecía, o el don de recibir la verdad de Mí y difundirla en Mi nombre … o el don de hablar en Mi nombre, para que Yo Mismo pueda manifestarme claramente a través del Espíritu, pero a través de la boca de un ser humano que ha recibido este don de oírme, de Mí.
Y cuando vosotros mostráis a los seres humanos los diversos dones que he mencionado, también a través del Espíritu, entonces también deben reconocer que no se trata simplemente de poseer una “capacidad” especial … que vuestro Creador puede haberos otorgado como un talento especial … ,sino que esta capacidad se adquirió por medios espirituales, y que no puede ser otorgada arbitrariamente a todo ser humano que carezca de los requisitos necesarios. Y mucho menos puede aprenderse tal capacidad mediante métodos escolares.
Es cierto que lo seres humanos son llamados a esto, y todos podrían desarrollarse espiritualmente de tal manera que recibieran un don del Espíritu … pero no todos son elegidos, precisamente porque no reconocen su llamado y, por lo tanto, no se esfuerzan por obtener los dones del Espíritu … Pero ellos, a su vez, son la prueba misma de una forma de vida orientada espiritualmente, de cierto grado de madurez o amor en el ser humano, porque Mi Espíritu solo puede obrar en ellos cuando poseen este grado de madurez.
Pero si los seres humanos nunca llegan a saber que cada ser humano puede adquirir un don del Espíritu, no dará a los mensajes divinos la fe que merecen, porque no encuentran la explicación adecuada y, por lo tanto, dudan de toda manifestación inusual del Espíritu. De hecho, hay quienes que niegan por completo los dones espirituales como obra divina y a condenar todo lo inusual como relacionado con Satanás.
Y, sin embargo, solo se dan a sí mismos un certificado de pobreza, pues donde la obra de Mi Espíritu ya no es reconocible, tampoco hay señal de “Mi Iglesia”, de la Iglesia que Yo Mismo fundé en la Tierra. Solo donde la obra de Mi Espíritu es reconocible se puede hablar de Mi Iglesia, porque Mi Espíritu también manifiesta Mi presencia y porque Yo siempre estaré allí donde los seres humanos se esfuerzan seriamente espiritualmente y, por lo tanto, puedan recibir o demostrar un don del Espíritu.
Por lo tanto, siempre será una bendición cuando mencionéis los dones del Espíritu, cuando proclaméis Mi Evangelio … cuando recordéis a los seres humanos Mis Palabras: “Derramaré Mi Espíritu sobre toda carne, y hasta los siervos y siervas profetizarán …” Cada una de Mis promesas se cumple, y esta también. Por consiguiente, Mi promesa siempre debe ser presentada ante toda declaración de incredulidad, y los seres humanos deben saber que Mi obra será especialmente evidente en los últimos tiempos, y que todo lo proclamado de palabra y por escritura se cumplirá entonces …
Amén